Les Quatre Cents Coups

Los cuatrocientos golpes. (Les quatre cents coups)
País: Francia. 1958. 97 min. B/N.
Director: François Truffaut.
Guión: François Truffaut y Marcel Moussy.
Fotografía: Henri Decae.
Música: Jean Constantin.



Intérpretes:

Jean-Pierre Léaud (Antoine Doinel), Albert Remy (Julien Doinel),
Claire Maurier (Gilberte Doinel), Guy Decomble (Profesor de francés),
Yvonne Claudie (Sra. Bigey), Pierre Repp (Profesor de inglés),
Patrick Auffay (René), Georges Flamant (Sr. Bigey),
Robert Beauvais (Director de la escuela), Jacques Monod (Policía),
Claude Mansard (juez), Jean-Claude Brialy (El conquistador),
Jeanne Moreau (La joven del perro)






Magistral película de François Truffaut, que prácticamente abrió con ella «Nouvelle Vague», movimiento del cual iba a ser su más fiel exponente. Con este primer largometraje, ganó el gran premio al mejor Director en el Festival de Cannes 1959. Dedicado a la memoria de André Bazin -quien rescató de la cárcel a Truffaut y lo impulsaría como crítico en su Cahiers de Cinéma-, este film testimonial de la segunda posguerra europea posee cierto carácter autobiográfico y forma una simbiosis con el pequeño protagonista, Jean-Píerre Léaud, cuyo personaje continuaría en la obra de su autor (episodio de L'amour á vingt ans, Besos robados, Domicilio conyugal, La noche americana, L'amour en fuite, cuando este actor ya tenía 30 años). Fue rodado en escenarios naturales y con muy pocos medios, rompiendo el estilo del cine de «qualité» que imperaba en la Francia de aquel período.

Los niños y los adolescentes de Truffaut rondan su autobiografía. Siendo la Antonie Doinel su alter ego. Sus no son aceptados por la sociedad: no son antisociales, sino asociales... están al margen, pero no están en contra.

«Los cuatrocientos golpes, escribe Edmond Orts, es la crónica de una soledad y desamparo. La historia de un niño que palpa el sinsabor del olvido y que busca su propia identidad en el instinto de la libertad. François Truffaut, que comprendió como pocos cineastas lo que ha hecho el sentido de la frustración en la niñez, descubre con fino talento cinematográfico la psicología del desarraigo que anida en el entrañable personaje central de esa dura narración.»

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente blog de cine, esto es educar a los visitantes y decirles
-El cine contemporáneo actual es una mierda!

Besos